Política


¿CAMBIO EN EL GOBIERNO EL DÍA 29?

Razones para que una democracia funcione a la perfección podría ser, entre otras muchas, que el poder sea reversible, y en España lo es afortunadamente, porque el día 29 de noviembre podría darse el caso del cambio de gobierno, de los progresistas a los conservadores. Pero hay algo que también es muy importante, y es que el cambio de gobierno no ha de ser, por obligación, cambiar todo aquello que hizo el que deja el salón del consejo de ministros, que bien puede hacerlo el que llega, pero en todo caso, si lo hiciera, ha de estar sometido a las mismas reglas cuya consideración exigía el entrante cuando estaba en la oposición. La alternancia no obliga para nada hacer lo contrario, obliga a poder hacerlo.

De no ser así, a cada cambio de gobierno asistiríamos a una operación de derribo: derogar lo que sea "solo" porque el otro legisló; ocupar porque el otro ocupó, o bien excederse porque antes el otro se excedió. Si esto se diera por norma, el Estado acabaría por parecerse a un péndulo oscilante, y cada mayoría al entrar en el gobierno encontraría, sin duda, en los errores anteriores la perfecta coartada para justificar los suyos venideros.

Por lo tanto en política conviene recordar que alternar no consiste en cambiar de dueño, sino recordar que el poder dueño no tiene. Es una necedad creer que la alternancia es, simplemente, cambiar de gobernantes, pues su ser radica precisamente en demostrar que las corporaciones estatales son capaces de sobrevivir con normalidad ante el cambio.

Nadie conoce al día de hoy quién o quienes gobernarán a partir del día 29 de noviembre, una decisión que corresponde en exclusiva a la decisión ciudadana con sus votos, pero hasta ese día estaremos expuestos a mucho ruido político, muchas promesas que (a sabiendas) no se cumplirán, bulos y mentiras, exageraciones y silencios, en definitiva nada nuevo bajo el sol de unas nuevas elecciones. Una demostración de que a los políticos poco le interesan los problemas ciudadanos, porque de ser así, todos, desde un color y otro, hablarían de lo mismo y propondrían sus soluciones, pero si piensan que el ciudadano es tonto, (y a veces dan la impresión de que así piensan) oiremos en cada corrillo solo lo que el oyente necesita oír de su líder. Y ahí si dan en el mismo centro de la diana.