
POLITICA
21 DE SEPTIEMBRE DE 2026
YO NO QUIERO SER ESPÍA
No
sé si usted, alguna vez, ha oído esta frase castiza, dirigida a
alguien que es muy tacaño, de
que
"gasta menos que Portugal en espías". En realidad yo no sé lo
que pueda gastar nuestro vecino en el espionaje, si es que gasta
algo, pero en el caso de no gastar un euro ahora o un escudo antes,
si así fuese, igual nos demostraría la aguda
inteligencia
de sus gobernantes, porque los espías no sirven para nada, sino para
consumir un dinero del Estado que mejor debiera emplearse en otra
cosas, por ejemplo la Sanidad.
Pero si esta frase es empleada con ironía, no cabe duda de lo famosa que fue la tozuda afición de los agentes del MI6 británico a la cerveza y a pasar secretos del Estado británico al Kremlin, en aquellos tiempos en que la Unión Soviética era el gran enemigo. Se sabe que muchos de ellos fueron reclutados por el KGB soviético como agentes dobles en la Universidad de Cambridge, que ya es decir, llegando, incluso uno de ellos, a formar parte del círculo personal de amistades de la reina Isabel II.
Pero también es verdad que, en su contra, el espionaje fue en excelente pretexto para la narrativa de John Le Carré y, naturalmente, por supuesto, la del no menos famoso Ian Fleming, y su James Bond que tanto nos ha entretenido, en las novelas o en el cine.
Son cosas que, a diferencia de los inteligentes portugueses (según el dicho popular) les ocurre a los países que gastan un potosí en los servicios llamados, vaya usted a saber por qué, de Inteligencia, ya que desde la CIA hasta el legendario Mossad, han tendido fallos clamorosos.
Estos días hemos tenido en España debates muy intensos sobre el papel desempeñado por el Centro de Inteligencia español en el lío de Ceuta; lo único que evidente, es la ilimitada ineptitud del Gobierno, incapaz de dar una a derechas o izquierdas en este tema.
Tras más de un mes de los hechos, por fin hemos conocido que el Centro encargado de recabar información avisó "un día antes" de la muy probable intención de decenas de miles de ciudadanos marroquíes de penetrar en territorio de soberanía española así por las buenas.
La advertencia, secreta por su propia naturaleza, fue cursada también al Gobierno de Marruecos. A fin de cuentas, las fuerzas policiales de ese país tienen la encomienda de vigilar la frontera de su lado para impedir que su propia gente se les marche a chorros sin presentar antes pasaporte, y para ese menester Marruecos recibe grandes cantidades de millones de euros.
Al parecer los marroquíes no le dieron mayor importancia a la advertencia; y hasta hay quien afirma que la policía marroquí hizo la vista gorda en el mejor de los casos. En el peor, habría colaborado a guiar a los irregulares hasta la frontera española. Cada cual atiende a sus intereses, como es natural.
Pero lo incomprensible es que las autoridades españolas tampoco le dieran mayor importancia ni reaccionasen al aviso, por escaso que fuera el margen para actuar. Si gobernar es prever los acontecimientos antes de que dejen de tener remedio, queda claro que el Gobierno español no supo reaccionar
No queda otra, visto lo visto, que admirar la inteligencia de los gobernantes portugueses, si es cierto que no gastan un euro en mantener a espías para el caso que se les hace… Yo no quiero ser espía.