POLITICA


13 DE SEPTIEMBRE DE 2016

En la política activa siempre he diferenciado entre el político profesional y el estadista, y es de señalar que desde el siglo XIX hasta el día de hoy existen muchos individuos dedicados ala política, pero muy pocos hombres de Estado en España… ¿Y en qué los distingo? Fácil para mí, los primeros son muy dados al cortoplacismo, y el país les importa únicamente en la medida que va creciendo su poder, o sus fueros y privilegios que es lo que buscan., los segundos tiene unos objetivos más largos.

Entre los estadistas europeos más destacados han sido por parte británica Churchill, y por parte francesa De Gaulle, pero si me refiero a España ¿quién me encuentra uno que esté a su nivel o muy cercano? Sin duda no aparecerá, porque no lo hay. Y por esta ausencia así nos ha ido.

Hoy que tanto se habla de Ceuta, miremos por el retrovisor hacia esa parte del África del norte, y centrémonos en la guerra de Marruecos y del Rif. ¿Cuántos ciudadanos españoles murieron entre 1809 y 1927, nada más ni menos que la escalofriante cifra alrededor de 50.000, pero no todos ellos por las balas rifeña, ya que solamente en el Desastre de Annual, cerca de 13.000 españoles murieron en dieciocho días…

¿Pero quienes eran esos españoles que morían en defensa de no sé qué?, lo diré muy claro: los proletariados, sí. Los hijos de los campesinos o los obreros de las fábricas, jóvenes todos ellos además, al ser hijos de gentes pobres que no tenían un céntimo para librarse de la guerra, ya que de ésta se podía uno escaquear pagándole al Estado. Y de esa inútil guerra, como todas, pero de esta en particular ¿quienes se beneficiaban?, pues lo tengo también muy claro: los militares llamados "africanistas" que ascendían de grado meteóricamente, sus sueldos se elevaban y sus pecheras se lenaban de medallas, todo eloo a costa de la carne de cañón de la soldadesca… ¿Quieren sus nombres? Toman nota: Eran Sanjurjo, Franco, Mola, Millán Astray y Queipo de Llano, entre otros muchos, ¿les suenan sus nombres, verdad? Sí, todos ellos los protagonistas del glorioso Alzamiento.

La guerra de Marruecos fue una escaramuza colonial en África, donde no se nos había perdido nada. Aquellos con intereses en la zona defendían luchar por el territorio, apoyados por los potentados y la alta burguesía que no mandaban a sus hijos a luchar contra los naturales, gente que se las sabían todas masacraban a los españolitos emboscada tras emboscada. Tuvo que llegar un general, Primo de Rivera, injustamente tratado por la historia, quien mandó parar el negocio. Los territorios los perdimos y la sangre de tantos españolitos de "la plebe" también, pero las medallas se quedaron en la pechera y aumentado con ella sus retribuciones nada desdeñosas.

Lo comento hoy porque lo de Marruecos viene de lejos, de muy lejos, y los marroquíes son expertos en hacérnoslas pasar moradas porque les sobran los cuerpos jóvenes que echar para adelante, que, además, están dispuestos en busca de un mejor porvenir, cosa entendible. Tal cual hicieron en la Marcha Verde, donde nos esquilmaron el Sahara con sus rentables minas de fosfatos y otras materias primas, que Hassan II no fue allí a recoger arena del desierto, no seamos lilas. Y conviene recordarlo también, aunque les regalemos terreno para su bases militares, la operación estaba diseñada por la CIA, en busca, naturalmente, de hacerse con los fosfatos.

Y ojo, que el rey marroquí (que éste al parecer no se casa con nadie) ahora está jugueteando amorosamente con Rusia y China…